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¿Cómo y Cuando?
Autora: Dra. Maria Teresa Bertuzzi

Conocer y prevenir la enfermedad cardiovascular
Afortunadamente es un tema relevante en la actualidad. Cada vez más personas se informan y toman medidas ya que: para vencer al enemigo, nada mejor que conocerlo.

Es fundamental dejar en claro qué es lo que queremos prevenir cuando nos referimos a “la enfermedad cardiovascular”.
La sangre que expulsa el corazón en cada latido llega a todos los órganos a través de las arterias; es así como se lleva a cabo el aporte de oxígeno a las células.
Todas las arterias de nuestro organismo están revestidas por dentro por una fina capa de células que se llama “endotelio”, que mucho más allá de ser un simple revestimiento constituye un verdadero órgano que produce sustancias de diversa naturaleza: algunas  protectoras y otras dañinas, que están en permanente equilibrio.
Cuando por determinados factores este delicado equilibrio se inclina por el predominio de sustancias dañinas, el endotelio comienza a deteriorarse y se generan reacciones y productos que favorecen la adherencia de moléculas y células circulantes a la pared de las arterias, entre ellas las plaquetas y el colesterol.
Asimismo suceden modificaciones de las mismas células de la pared arterial, por ejemplo, llenándose de contenido graso.
De este modo se inicia el proceso que denominamos “disfunción endotelial”, punto de partida de las “placas ateroscleróticas”. Estas placas se pueden explicar como la acumulación de células y moléculas grasas que se pegan a la pared de las arterias y, poco a poco, van obstruyendo el interior de las mismas por donde circula la sangre, impidiendo su normal llegada a los órganos, y por lo tanto la correcta oxigenación de los tejidos.

Cuanto más severa es la obstrucción de la arteria, peor es el sufrimiento del órgano afectado

Cualquier arteria puede enfermarse
Las consecuencias son mucho más severas cuando llevan sangre a órganos que tienen alta dependencia del oxígeno, como sucede con el corazón y el cerebro. Por eso es que hacemos especial hincapié en las coronarias, que irrigan al músculo cardíaco (miocardio) y en las carótidas, que envían sangre al cerebro.
Cuanto más severa es la obstrucción de la arteria, peor es el sufrimiento del órgano afectado. En los casos más significativos la consecuencia es el infarto: una zona que deja de recibir sangre y se muere.
Las medidas de prevención cardiovascular tienden a evitar la enfermedad arterial con la consiguiente formación de placas y, si ya están presentes, impedir que se formen otras y tratar de retrogradar las preexistentes.
¿Cómo se logran prevenir estos procesos? Atacando los factores que predisponen a los mismos y los desencadenan. Así es como llegamos a los llamados factores de riesgo.

Es verdad que algunas personas son más propensas que otras a desarrollar este tipo de trastornos, porque existe una determinación genética. Está claro que los episodios cardiovasculares y cerebrovasculares son más frecuentes en aquellos que tienen antecedentes similares en su historia familiar. Pero si pese a ello se toman medidas tendientes a reducir drásticamente otros factores de riesgo, la probabilidad de enfermar será menor.

 
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Entonces, cómo nos enteramos de nuestro riesgo.
Efectuando un chequeo periódico del cual resultarán las medidas tendientes a evitar futuros eventos

Existen factores de riesgo no modificables: historia familiar, edad, sexo. Y modificables: hipertensión arterial, diabetes Mellitus, dislipemias (trastornos en el metabolismo del colesterol y otras grasas), obesidad, psicosociales y socioeconómicos, tabaquismo y sedentarismo (estos dos últimos fácilmente erradicables, ya que basta –entre otras medidas- con dejar de fumar y realizar actividad física). En la mujer, la menopausia aumenta el riesgo (Ver la nota: “La enfermedad cardiovascular no distingue sexo”, pág.  ).
Entonces, cómo nos enteramos de nuestro riesgo. Efectuando un chequeo periódico del cual resultarán las medidas tendientes a evitar futuros eventos.
No olvidemos que en definitiva, tenemos la edad de nuestras arterias.

Dra. María Teresa Bertuzzi

  • Presidente Comité de Epidemiología y Prevención de FAC
  • Ex Presidente de la Sociedad de Neuquen y Río Negro
  • Ex Residente del Hospital Argerich
 
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