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Entre la "mínima" y la "máxima"
Autor: Dr. Daniel Piskorz

¿Qué necesito saber sobre hipertensión arterial?
La hipertensión arterial es una variable significativa en la estimación de riesgo cardiovascular. Hay que tratarla médicamente y controlarla con hábitos de vida saludables.

El diagnóstico de hipertensión arterial comienza con una correcta técnica de medición de la presión arterial, ya que este es el único instrumento que tiene el médico para alcanzarlo. Quien no se mide la presión arterial no puede saber si es hipertenso.
La presión arterial es un parámetro biológico muy variable y una buena técnica permite minimizar estas variaciones a su mínima expresión. Los períodos de sueño y vigilia, el envejecimiento, las enfermedades asociadas (por ejemplo, diabetes Mellitus), y la tensión ante la consulta médica, pueden ser responsables de inexactitud para el diagnóstico de hipertensión arterial.

Quien no se mide la presión arterial no puede saber si es hipertenso o no

A los factores mencionados hay que sumar que las mediciones aisladas de presión arterial no confirman la presencia de hipertensión arterial, sino que son necesarias múltiples mediciones en repetidas consultas antes de llegar al diagnóstico médico.
En ocasiones, el automonitoreo domiciliario de presión arterial y el monitoreo ambulatorio de presión arterial son una herramienta eficaz para alcanzar el diagnóstico. El primero consiste en realizar las mediciones en domicilio por parte del paciente -o familiar- de la presión arterial. Una tarea que se ve facilitada por la existencia de equipos electrónicos automáticos validados internacionalmente que cumplen estas funciones, y constituyen un gran aporte al diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.
En tanto, el monitoreo ambulatorio de la presión arterial (también conocido como MAPA) consiste en la colocación de un equipo que mide automáticamente durante 24 horas las cifras de presión arterial. El paciente debe llevarlo colocado en su brazo con el objetivo de medir su presión arterial durante sus actividades habituales. Estos equipos también requieren validación para que los resultados puedan ser confiables.
Una vez seguidos los procedimientos apropiados, se clasifican los niveles de presión arterial. La presión arterial normal es: menor a 130 mm Hg para la sistólica o “máxima”, y menor a 85 mm Hg para la diastólica o “mínima”. Por otra parte, la presión arterial óptima es: menor a 120 mm Hg para la sistólica o “máxima”, y menor a 80 mm Hg para la diastólica o “mínima”.
Es importante no subestimar la hipertensión arterial nivel 1, mal denominada como “leve“ (entre 140 y 160 mm Hg para la sistólica o “máxima” y/o entre 90 y 100 mm Hg para la diastólica o “mínima”). Si bien se trata de cifras de presión arterial no tan elevadas, el 70 % de los pacientes hipertensos arteriales se encuentran en este nivel.

El número absoluto de individuos que padecen complicaciones agudas relacionadas con esta enfermedad se encuentran mayoritariamente en esta condición, que habitualmente se considera de poca jerarquía pero, como hemos visto, no es inocente.

 
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La hipertensión arterial es una variable significativa en la estimación de riesgo de un evento cardiovascular

El enfoque actual en prevención cardiovascular está fundamentalmente dirigido a detectar sujetos con alto riesgo de padecer un evento cardiovascular (infarto de miocardio, infarto cerebral, muerte súbita), y la hipertensión arterial es una variable significativa en la estimación de riesgo de un evento cardiovascular. Sin embargo, es importante conocer el perfil clínico global del paciente. En este contexto son indicadores de alto riesgo:

  • Ser mayor a 55 años en hombres y estar por arriba de los 65 años en mujeres.
  • Contar con una historia familiar de enfermedad cardiovascular prematura: en menores de 55 años para los hombres, y en menores de 65 años en mujeres.
  • Otros antecedentes son: tabaquismo, obesidad, sedentarismo, diabetes y dislipemias, entre los principales a enumerar.

Considerando los niveles de presión arterial, el perfil clínico del paciente y los antecedentes cardiovasculares, se puede clasificar a los pacientes en: portadores de riesgo cardiovascular promedio, bajo riesgo cardiovascular, moderado riesgo cardiovascular, alto riesgo cardiovascular y muy alto riesgo cardiovascular.
Una vez efectuado el correcto diagnóstico de hipertensión arterial y establecido el riesgo cardiovascular individual del paciente, y luego de descartar causas secundarias que la puedan estar produciendo, el siguiente paso es comenzar el tratamiento, tanto no farmacológico como farmacológico.
El médico indicará hábitos de vida saludables a todos los pacientes hipertensos cualquiera sea su riesgo cardiovascular. Se ha demostrado que por cada 10 kg. que se logra reducir el peso corporal,  la presión arterial “mínima” desciende en 5 mm Hg y la “máxima” en 20 mm Hg. Por otra parte, una dieta rica en frutas y vegetales, en la que se ingiere al menos una porción –de ambas- en cada comida, reduce la presión arterial “mínima” en 8 mm Hg y la “máxima” en 14 mm Hg.
El exceso de consumo de sodio en los alimentos es una causa fundamental para el desarrollo de hipertensión arterial. Una reducción en la ingesta de sal de mesa y de alimentos envasados puede disminuir la presión arterial “mínima” en 2 mm Hg y la “máxima” en 8 mm Hg.
Para el tratamiento farmacológico existen diversas familias de drogas que utilizadas en forma apropiada pueden ser beneficiosas, aunque en más del 60 % de los pacientes es necesario combinar dos o más fármacos para lograr controlar la presión arterial.
En pacientes de alto riesgo cardiovascular, además de comenzar con combinaciones de drogas antihipertensivas, se recomienda la indicación rutinaria de antiagregantes plaquetarios, fundamentalmente aspirina por su bajo costo y efectividad demostrada, y drogas para reducir el colesterol, principalmente estatinas.

Dr. Daniel Piskorz
Médico

  • Médico Cardiólogo de Planta del Instituto de Cardiología del Sanatorio Británico de Rosario
  • Ex Presidente del Comité de Hipertensión Arterial de la Federación Argentina de Cardiología
  • Ex Vice Presidente 2do. de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial
  • Ex Presidente de la Sociedad de Hipertensión Arterial de Rosario
  • Miembro de la International Society of Hypertension
 
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